Libros | Canción familiar, de Juan Andrade

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Salió Canción familiar, primera novela de Juan Andrade. Ambientada en La Plata de finales de los 90, y transitada por la música, el cine y la literatura, la novela trata sobre un rocker veinteañero en busca de su identidad. Acá les cuento, a través de las propias palabras de este nuevo autor, sobre el origen de la historia, su proceso creativo y las influencias que lo llevaron a escribir esta opera prima que promete.

Canción familiar es la primera novela del periodista Juan Andrade. Está ambientada en La Plata de fines de los 90. La transita el rock, el cine y la literatura. Su personaje principal, y narrador, es Cristian Suárez, un veinteañero que sospecha ser hijo de desaparecidos. A medida que avanza la historia, el lector va descubriendo, a modo de LP, el lado A y B de la vida de Cristian. El mundo que lo rodea, además de superficial, le parece extrañamente falso. Según él, un tinglado de cartón, en donde su familia forma parte de un montaje imaginario en versión sitcom. Esa crisis de identidad lo lleva a una búsqueda desesperada. Con un vocabulario duro y sin demasiados aspavientos, Juan Andrade, nos mete en el viaje de Cristian. Un viaje donde las canciones se suceden, más que como telón de fondo, para darle sentido a sus pasos, hasta descubrir quién es en realidad.

—¿Cómo surgió la idea de Canción familiar?
—A fines de 2001, mientras el país se prendía fuego, un amigo del barrio vino a pasar las fiestas con mi familia. Se acababa de enterar que era adoptado y estaba en plena crisis, había empezado a buscar a su familia biológica. Había nacido en 1980 y, por las fechas, podía ser hijo de desaparecidos. Pero también podía no serlo. Y eso me generó una pregunta inquietante: ¿si finalmente se enteraba que no era hijo de desaparecidos, el suyo era un drama “menor”? Canción familiar no tiene nada que ver con su historia personal, pero de ahí viene la idea que me empezó a quemar la cabeza esa noche y las que vinieron después. Cuando empecé a buscar material sobre el tema, encontré una nota en una revista que contaba el reencuentro de un hijo con su madre biológica, en el que todo giraba alrededor de una canción. Las dos cosas, la historia de mi amigo y el artículo periodístico, marcaron el punto de partida de la novela.

—¿Por qué los 90 para ambientar la historia?
—A fines de los 90, empezaron a aparecer en los medios relatos de hijos de desaparecidos que habían sido apropiados durante la dictadura. La experiencia de encontrar a su familia biológica, todo lo que contaban era muy fuerte y conmovedor. La mayoría, en algún punto, siempre había tenido la sospecha o la intuición de que, en la historia familiar que habían construido sus apropiadores, había algo que no cerraba. Canción familiar rodea ese tema, esa época: lo que le pasa a Cristian, el protagonista, sucede en ese momento histórico, pero también podría haber sucedido antes o después. Incluso ahora mismo se podría estar repitiendo un caso similar al suyo. Y eso también es inquietante. Después están la música, el cine, los bares y las disquerías de La Plata, el clima social, más otras señas de los 90 que dejaron tatuajes y también cicatrices mentales en los que atravesamos la juventud en esos años.

—¿Cómo fue el proceso de construcción del personaje de Cristian? ¿Basaste sus características particulares en alguien que conocías, en experiencias propias, etc?
—El personaje fue apareciendo en toda su dimensión con las sucesivas correcciones y versiones de la novela. Quizás al principio estaba más contaminado por mi propia mirada o por el carácter de algunas personas cercanas, pero al final fue tomando decisiones muy personales, además de mostrar ciertas actitudes o tener reacciones que me sorprendían o me molestaban al escribirlas: ahí me di cuenta de que Cristian tenía vida propia. Por mi trabajo de periodista me tocó entrevistar a muchos músicos de rock consagrados. Y ahora me doy cuenta que aproveché esos encuentros para tratar de imaginar cómo habrían sido a los veinte años, cuando recién empezaban a tocar y a formar una banda. Cristian tiene algo de Frankenstein rockero, en ese sentido, armado con piezas de lo que podía adivinar del pasado de cada uno mientras charlábamos. Y supongo que en su forma de ser también hay cosas de muchas otras personas que conocí, de personajes de libros o películas, pero ya no las podría distinguir por separado: ahora son de él.

—Para ti, ¿existe alguna relación entre el cine, la música y la literatura?
—Muchas. Los buenos libros, los buenos discos y las buenas películas te dejan una marca que es muy difícil de olvidar. No sos la misma persona después de haberlos encontrado. Se te meten entre los pliegues de la vida cotidiana hasta un punto en el que ya no sabés cómo hubieran sido las cosas sin haber escuchado tal canción o haber leído tal novela o haber visto tal película. Pueden durar tres minutos y pico, trescientas páginas o una hora y media, pero al fin y al cabo todos son historias que cuentan cosas que le pasaron a determinados personajes, con las que uno se puede sentir identificado o no. Por eso, de alguna forma, quería escribir un libro que pudiera estar en medio de una pila de CDs o vinilos, o sobre un estante lleno de DVDs o cassettes de VHS, lo mismo que en la biblioteca de un posible lector. Ojalá me haya acercado, aunque sea un poco, a ese ideal.

—¿Qué autores han influenciado tu escritura?
—Lo más obvio quizás sea nombrar a Nick Hornby, que demostró con Alta fidelidad que se podía contar una historia a través de las canciones. Pero la mayor influencia para mí sigue siendo la de Gabriel García Márquez y de Osvaldo Soriano: no sólo los admiro profundamente como escritores, sino que además gracias a ellos me fui convenciendo de que el periodismo era un camino posible para llegar a la literatura. El objetivo de contar historias que cualquier persona pueda leer, de evitar caer en la tentación del “virtuosismo” o la búsqueda de un estilo “refinado” o “complejo” que dejaría a muchos afuera, también se lo debo a ellos. Nunca hubiera podido escribir un texto en primera persona sin antes haber leído a Chandler y a Proust, de una. Borges y Arlt me volaron la cabeza. En mi lista de favoritos también están Flaubert, Hemingway, Tolstói, Carver, Stephen King, Salinger y Graham Greene, entre otros. 

Juan Andrade nació en La Plata en 1975. Egresó de la Facultad de Periodismo de la UNLP. Es autor de Oscar Masotta. Una leyenda en el cruce de los saberes, y de Leyendas del Rock Nacional, la colección de Rolling Stone publicada por el diario La Nación. Fue redactor de las revistas 3 Puntos y TXT y del diario Perfil, y colaborador de La Mano. En la actualidad trabaja en Acción y escribe sobre rock y pop en Rolling Stone, Clarín y el suplemento Radar de Página/12

Canción familiar se consigue en Capital Federal en las librerías Crack-Up (Costa Rica 4767), Deshoras (Córdoba 1541), Lilith (Paraguay 4399), Edipo (Lavalle 1582), Alamut (Borges 1985), El Hacedor (Ramírez de Velazco 606), Sudeste Libros (Corrientes 1773), Otra Lluvia (Bulnes 640) y la librería alternativa La Vaca Mariposa. Y en La Plata en Rayuela (Calle 44 N° 551). También pueden pedirla por correo para que les llegue a domicilio, escribiendo a ventas@cancionfamiliar.com.ar

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