Relato breve | Uerytox, un dragón imaginario


Por Maumy G. (*)

A lo lejos, en un claro del bosque, rodeado de cipreses y eucaliptos, veo el dragón. Se acicala despacio; sacudiendo el polvillo, las briznas de yerba y los pétalos que le han quedado pegados al cuerpo, luego de la siesta. Creo que no es una actitud vanidosa, sino una demostración de pulcritud. El dragón da algunas vueltas sobre el suelo. Arrastra su larga cola. Ahora parece satisfecho.


Lo veo desplegar las alas membranosas y, por unos segundos, el claro de bosque queda poblado de sombras. Algunos animalitos quizás corran a esconderse, creyendo que ha llegado la noche. El dragón resopla; no mucho, pero si lo suficiente para quemar algunas flores y dejar su aliento sulfuroso aromatizando el aire. Después, emprende el vuelo. Es un animal enorme, dorado, etéreo. Lo sigo con la mirada hasta que su silueta se pierde, más allá del horizonte, tras la copa de los árboles. Sólo entonces me atrevo a acercarme al claro y mirar el suelo. Sobre la tierra han quedado grabadas sus huellas, sendas marcas de dragón. No es la primera vez que las veo. Sin embargo, sé que no durarán mucho. Algunas marcas son así, sólo son visibles por un tiempo y, únicamente, para aquellos que creemos en la magia de la imaginación.


(*) Este relato breve fue publicado originalmente en AquaVioleta bajo el título "Dragón imaginario". Corregí el texto y lo subí, con sus modificaciones, a la red Falsaria. Te invito a votarlo ahí.